SALTAMONTES

SALTAMONTES

Los saltamontes son animales terrestres con forma de huevo que se confunden comúnmente con los grillos, pero además de pertenecer a un grupo familiar de insectos, también se reproducen a partir de huevos y otras formas similares a este pariente. Aunque tiene las características morfológicas de una criatura de cuerpo alargado, el último par de seis patas es más grande que los otros, cualidad que produce un sonido distintivo que lo hace sobresalir durante la época de reproducción.

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    Características y rasgos distintivos del saltamontes

    Comparte algunas características con los grillos y los saltamontes, pero estos últimos tienen antenas y alas más cortas.

    Como otros tipos de insectos, estos animales terrestres tienen seis patas como adultos, pero tienen dos patas traseras bastante largas que se doblan hacia atrás, dándoles la capacidad de saltar de un lado a otro, como su nombre lo sugiere.

    En cuanto al tamaño, puede variar en función de las diferentes especies en unas 10.000 a 11.000 clases diferentes.

    En ese sentido, los saltamontes más pequeños apenas se acercan a 1 cm de longitud, mientras que los saltamontes más grandes tienen más de 11,5 cm de longitud.

    Sin embargo, las hembras son más voluminosas que los machos, pero tienen un marcado dimorfismo sexual, incluyendo un órgano ovárico significativamente más corto.

    Más datos y curiosidades sobre la morfología del saltamontes

    Los colores del saltamontes no son exactamente los más coloridos y pueden ser verdes, marrones o manchados de rojo o amarillo.

    Sin embargo, hay muchos hechos y curiosidades sobre la forma terrestre de esta especie ovípara, destacando su corto ciclo de vida, que termina poco después de la temporada de apareamiento.

    El sistema auditivo, por otra parte, se halla en el abdomen y marcha merced a una fina membrana que capta y transmite las ondas sonoras.

    Algo similar ocurre con su sentido del olfato que depende de un par de antenas colocadas sobre sus cabezas para que detecten los olores a su alrededor.

    Otro aspecto curioso es el sonido que producen, que se llama "estridulación" y generalmente lo hacen para atraer a algunas hembras entre ellos, o en el caso de los machos, para atraer a algunas hembras.

    En cuanto al sistema respiratorio, operan desde la tráquea, el conducto que lleva el oxígeno del exterior a los órganos internos.

    Reproducción: la última fase de su ciclo de vida

    Durante la temporada de cría, puede haber muchos saltamontes en un lugar con machos lanzando estrías para atraer a sus parejas, pero sólo las hembras de la misma clase responderán a esta llamada.

    Esta etapa, que marca el final del ciclo vital del saltamontes, acostumbra a acontecer de julio a septiembre, tras una corta fase adulta.

    Estos estruendosos insectos pasan la mayoría de su vida como huevos y después como larvas. A lo largo de este tiempo, muestran su apariencia individual como adultos, mas con alas más pequeñas, todavía sin desarrollar.

    En la actualidad, los saltamontes son animales terrestres con forma de huevo que se reproducen de manera sexual, es decir, por fertilización interna.

    Después del apareamiento, la hembra pone sus huevos en tierra firme a unos 2 cm del suelo y espera varios meses para el momento de la eclosión.

    Un hábitat cálida para sobrevivir

    Los saltamontes son criaturas que no pueden regular su temperatura corporal, por lo que su hábitat natural es un lugar cálido con mucha vegetación.

    Grandes poblaciones de esta especie de insectos se encuentran en zonas como praderas, bosques tropicales, zonas semiáridas, bosques de tierras bajas y montañas.

    Son especímenes de hábitos migratorios que se desplazan regularmente de una zona a otra en busca de alimento y condiciones ambientales más favorables.

    Su rango cubre casi todos los continentes del mundo, excepto la Antártida, el continente más frío.

    Alimentación a base de materia vegetal o carne

    La mayor parte de los saltamontes comen plantas. Esto es, son herbívoros, salvo por unas pocas especies omnívoras.

    Los primeros se nutren de corteza, hojas, malezas, pastos y arbustos, mas se consideran una plaga en las zonas de cultivo pues prefieren el grano.

    Un pequeño número de saltamontes omnívoros, por otro lado, puede ingerir heces y tejidos de animales. El hambre de estos invertebrados es tan fuerte que un individuo puede consumir hasta dieciseis veces su peso anatómico.

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